La Fábrica del Lenguaje, S. A., de Pablo Raphael
Category : Reseñas
Hace 42 años nacieron los primeros integrantes de la generación de los setenta. Llegaron aún impregnados del olor a revolución y movilizaciones, de socialismo y utopías; sus padres eran parte de esa generación que había logrado cambiar al mundo y sus ideas, pero los nuevos, los niños que nacían entonces, no tenían de dónde asirse. En cuestiones literarias, estos hombres y mujeres empezaron a publicar a finales de los noventa, y en la primera década del dos mil ya daban muestra de lo que serían: personas que no se reconocían en nadie más, que anhelaban ser diferentes, que se ilusionaban con todo lo que sonara a nuevo… Sin embargo, tenían un problema de formación.
Pablo Raphael (México, 1970), ensaya una búsqueda de este conflicto en La Fábrica del Lenguaje, S. A. y con datos muestra cómo esta generación que se dice inexistente se ha ahogado a sí misma: “Ser una comunidad que se desconoce como tal y esgrimir el discurso del llanero solitario hace que la literatura esté relegada y que ocupe el mismo sitio donde habita la academia: los pequeños cubículos del pensamiento”.
Raphael hace un recuento de los intentos por darle nombre a esta generación: “Generation next por Pepsi, generación NAFTA por la revista Times, generación de la crisis por Geney Beltrán, generación inexistente por Jaime Mesa, generación Granta por Granta, generación Araña por Rafael Gumucio, los relevos por nuestra condición intermedia, generación Nocilla de un lado y generación Atari del otro lado del Atlántico (Fernández Mallo y Maldonado dixit)”, y a partir de ellos traza las características que parece compartir este grupo: “[…] no se siente capaz de afirmar nada desde el yo […] los libros que se imprimen hoy no tienen la menor importancia como factor de cambio social […] en la literatura de mercado se privilegia la imagen del autor por encima de sus textos […] Ya nadie lee Ana Karenina, nadie pretende escribirla […] Lo de hoy es el pensamiento rápido […] El nuevo espacio público es tu computadora y su ventana al mundo […] Algunos adoraríamos tener una causa colectiva y otros preferimos la individualidad, la rareza y la marginalidad. Somos producto de la inmediatez. No nos interesa la historia”.
Sin embargo, aunque Raphael muestra una panorámica de este grupo y por lo mismo llega a plantear generalidades, las categorías que establece de los intereses creativos de estos autores permite visualizar cómo se ha ido conformando su literatura: monopolio de la violencia, la memoria como empresa, la reescritura y variaciones, la literatura chatarra, la biografía, el pesimismo, la escritura online, la pasión por las series televisivas, la nueva literatura fantástica, el hiperrealismo, la experiencia visionaria y la prosa del cuerpo. De todas ellas, rescata a la última: “Estos libros contienen historias redondas, deshilvanadas pero redondas, cuyas anécdotas apelan a la sencillez, pero al mismo tiempo están dotadas de una poderosa sabiduría. Y es esa sencillez la que reta a la ruptura que hoy se ha convertido en lugar común”. Como ejemplos pone: Bonsái, de Alejandro Zambra; Prontos, listos, ya, de Inés Bortagaray; Morirse de memoria, de Emiliano Monge, y El rey siempre está por encima del pueblo, de Daniel Alarcón.
La Fábrica del Lenguaje, S. A., tiene por supuesto un olor a amiguismo (de qué otra forma se podría abarcar un panorama tan amplio), pero esto no impide que el análisis realizado por Raphael despeje algunas dudas de por qué la generación de los setenta está en este momento buscando definirse: lo hace porque al no haber crecido con un referente (ideología, símbolo, ídolo) hoy necesita encontrarse antes de asumirse madura. Si es cierto que el hombre pasa por tres grandes cambios (el sexual, el ideológico y el religioso), algunos de estos escritores están a punto de llegar a su conversión religiosa y con ello podrán escribir las obras representativas de su generación. Así, la sentencia que Pablo Raphael da a las novelas bien podrían definir a La Fábrica del Lenguaje, S. A.: “Las novelas no pontifican, saben hacer preguntas y son una prueba de la observación intuitiva hecha drama histórico”. A los escritores nacidos hace 40 años les toca ahora empezar a brindar sus respuestas. De mientras, Raphael ha abierto un camino por donde avanzar.
Raphael, Pablo. La Fábrica del Lenguaje, S. A. México. Anagrama/Colofón.












