Con la llegada de Vicente Fox a la Presidencia de la República en 2000, en México la figura presidencial perdió la solemnidad y el respeto que se le tenía. Entonces, caricaturistas, líderes de opinión y periodistas comenzaron a hacer abiertamente burlas del presidente y de su círculo cercano. Más tarde, con la masificación de las redes sociales y el anonimato que éstas permiten, este libertad se extendió a la población en general, quien hoy en día puede incluso mentarle la madre al presidente sin aparente consecuencia (con excepción de algunos gobernadores que han encarcelado a tuiteros o el hombre que fue detenido después de burlarse de la muerte del secretario de Gobernación). Sin embargo, hace 15 años o más, satirizar a un político o a un personaje que estuviera cerca del poder significaba la muerte (literal o metafórica) para el “gracioso” que se atreviera. Gonzalo Martré (Meztitlán, Hidalgo, 1928) fue uno de los pocos que se atrevió y eso le valió la censura en la cual ha vivido.
En un repaso personal por su carrera de escritor, en Antología personal, Martré muestra sus cuentos satíricos, a la vez que hace un pequeño comentario de ellos y en algunos se da la libertad de utilizar los nombres reales de los personajes aludidos y que en las primeras ediciones de estos textos aparecían con un seudónimo o un nombre falso. Esto, sin embargo, se vuelve anecdótico, pues para el lector actual (o mejor dicho, para el menor de 30 años) poco le dicen nombres como Jolopo, María Sorté, Javier García Paniagua o Miguel Alemán.
Así, esta antología no sólo muestra textos que se regocijan en burlarse de las costumbres de los mexicanos, sus gobernantes y sus artistas, sino que ponen de manifiesto a un autor que debiera ser rescatado, ya que es un ejemplar único en cuanto a la temática y forma que utiliza. Además, como buen sátiro, se ridiculiza a sí mismo y se ríe de su infortunio: “En 1986 la aún correteable Yuya, mi esposa, a sus 48 años me pidió el divorcio por segunda vez después de 30 años de vida conyugal […] Su pretexto fueron ‘mis infidelidades’, según alegó. La causa real, que se había enamorado de nuestro compadre el Dr. Tirso Ríos Castillo, investigador del Instituto de Química y esposo de su mejor amiga.”
Obvio, este libro es moralmente incorrecto, pero quizá por lo mismo es más franco y por ello el humor que utiliza es hilarante: “En materia sexual Tarzán le era infiel a Jane y ésta a él, pero no con negros, a quienes consideraba una raza inferior indigna de aparearse con ellos, sino con gorilas y especialmente chimpacés” o “También hay opiniones de que campea la homofobia en todo el texto, y que eso no está bien en los tiempos actuales.
Bueno, los tiempos cambian, cuando escribí el texto los putos no eran venerados, ni siquiera respetados”.
Martré es un bicho raro, un escritor de la vieja escuela, de esos que uno puede imaginar en una cantina, invitando la siguiente ronda con tal de jugar al dominó sin que haya más interrupciones, y quien además se da el lujo de despreciar a editores como Marcial Fernández o de hacer una parodia de toda una casta de escritores: “El circo (de la Familia Ataibo) contaba con dos fenómenos: el enano llamado Pepón de la Colina y la mujer más fea del mundo, de nombre la China Mendoza, además de dos extraordinarios acróbatas y trapecistas, Víctor Mofles Kolea y Quique González Perrero, amén de barrenderos, tramoyistas y demás encargados de la utilería y el montaje…”.
Claro, hay muchos más parodiados, pero con estos ejemplos bastará para entender por qué Martré ha sido censurado. De ahí la valía de esta antología que la editorial mexiquense Cofradía de Coyotes pone al alcance de lectores actuales.
Martré, Gonzalo. Antología personal. Cofradía de coyotes, 2011.













HOLA:
QUISIERA SABER EN DONDE ENCOTRAR AL ESCRITOR GONZALO MARTRE, HE LEIDO VARIOS DE SUS LIBROS Y ME GUSTARIA PODER ENTREVISTARLO.
SALUDOS.
Hola Luis, ahora que está la feria de remate en el Auditorio Nacional podrás encontrar a la editorial Cofradía de Coyotes, donde está publicando actualmente Gonzalo Martré, quizá encuentres al editor Eduardo Villegas o alguien pueda darte sus datos. Saludos